El universo destella con estos cataclismos. Ocurren más o menos cada segundo, por lo general en alguna galaxia increíblemente lejana, con un resplandor tan brillante como el de cientos de miles de millones de estrellas juntas, y producen una bola de fuego que se expande y enfría a lo largo de varios meses.
Tenemos suerte de que rara vez ocurran cerca de nuestro querido planeta. La última supernova observada en nuestra galaxia hizo explosión en 1604: su brillo en el cielo nocturno rivalizó con el de Júpiter.
Y sin embargo, el legado de las supernovas nos es tan cercano como nuestro propio cuerpo. El carbono de nuestras células, el oxígeno del aire, el silicio de las rocas y los chips de computadora, el hierro de nuestra sangre y nuestras máquinas –y casi cualquier átomo más pesado que el helio y el hidrógeno–, todos fueron forjados en el interior de las antiguas estrellas y se esparcieron a través del universo cuando estas explotaron, hace miles de millones de años. Durante mucho tiempo, los astrónomos han luchado para comprender la razón por la cual algunas estrellas que brillan apaciblemente a lo largo de millones de años explotan de repente.
Dos grandes descubrimientos se han hecho recientemente. El primero es una revelación sobre los potentes estallidos de rayos gamma de alta energía provenientes de lejanas regiones del espacio. Por decenios, los astrónomos se han preguntado sobre sus orígenes, y no fue sino hasta hace poco cuando las sondas espaciales encontraron la respuesta, que se había propuso hace más de 10 años: muchos de los estallidos de rayos gamma son emitidos minutos antes de la explosión de una supernova.
Este vínculo permite llegar al misterioso corazón de las explosiones. En este ámbito, los científicos también han progresado. Observando no el cielo, sino los modelos de supernovas por computadora, algunos de ellos creen haber encontrado lo que podría ser el disparador del cataclismo final. La clave puede estar en las reverberaciones extraordinariamente potentes de una estrella que entona su propio canto del cisne.
Fuente principal National Geographic
Black hole destroying a star
Mayo 10, 2007 a 7:19 am (Uncategorized)
daed dijo:
Mayo 13, 2007 a 1:33 am
xd